Las Enseñanzas del Güajiro de Abel Mehola, Parte I

Respondiendo al Llamado

Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? 14 El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.
15 Y le dio Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. 16 A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar.

1ro de Reyes 19:13-16

Después de la victoria del profeta de fuego sobre los profetas de Baal, Jezabel, la malvada reina de Israel había jurado matar a Elías en menos de 24 horas (1ro de Reyes 19:2).

Aquello quebrantó al profeta. Había estado escondido durante los tres años de sequía que él mismo había profetizado, en ese tiempo había visto obras poderosas de Dios, los cuervos le habían alimentado (1ro de Reyes 17:6), Dios multiplicó milagrosamente el aceite de una pobre viuda (1ro de Reyes 17:16), incluso, en un momento crítico, el hijo de aquella mujer había muerto y Elías le vio regresar a la vida en respuesta a su oración (v.22).

Después de ese período clandestinidad, Elías se presentó ante Acab, el rey de Israel, y en un épico enfrentamiento derrotó, por la mano de Dios, a 400 los profetas de dioses falsos en Israel. Postrado en oración, entonces, pidió a Dios lluvia y Dios respondió con una “gran lluvia” (1ro de Reyes 18:45).

Elías derrota a los profetas de dioses falsos

Pocos personajes de la Biblia han tenido 2 capítulos tan intensos como el 17 y 18 del primer libro de Reyes, ocurren tantos hechos sorprendentes que sentimos que nuestro corazón estalla de emoción al leer las victorias de Dios. Pero Elías estaba extenuado.

Tanto era su agotamiento que el profeta de fuego tuvo pensamientos suicidas (1ro de Reyes 19:4). La tensión física, moral, mental, y espiritual a la que se había sometido el aguerrido vocero de Dios había sido demasiada. Sin embargo, a pesar de su depresión, la Biblia no dice que Dios le condenara. El Padre amoroso envió a Su Ángel para que le animara (v.7, las diferentes apariciones del Ángel de Jehová en el Antiguo Testamento sugieren que es Jesús mismo antes de la encarnación), y con un tierno silbo apacible (v.12) Dios le da instrucciones para que llame otro profeta que haga su labor sobre la tierra (v.16).

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